London, oscura obsesión. No dirigida para el espectador mediocre. La película transcurre en un cuarto de baño, alcohol y coca; un tio obsesionado con su ex y su camello. Más allá de lo aburrido que pudieran ser conversaciones de borrachos y penurias de desamor; las charlas que transcurren en ese maldito cuarto de baño son fantásticas. Debates sobre Dios, la relatividad del tiempo y el universo; sobre vida y sobre muerte, el puto cielo y el bendito infierno, bipolaridad, los vicios que anhelamos y los miedos más profundos del hombre. Grandes conversaciones entre dos extraños, mezclado con recuerdos y miserias de cada uno y aderezado con unas cuantas comebolsas con vestiditos cortos que van apareciendo por el cuarto de baño. El trasfondo de la película es de corte romántico, sobre amor/desamor e intentar de reconquistar a la zorrita rubia.
Me gusta que sea tan caótica, si se pudiera hacer la sinopsis con una imagen, sería con el de "Cuervos sobre el trigal" de Van Gogh; cuadro sobre el que se vuelcan unos cuantos gramos a lo largo del film.

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